
ÉL: Somos la pareja perfecta.
ELLA: ¿Lo somos? ¿Somos una pareja? ¿Somos perfectos?
Sin duda una de las características de la sociedad contemporánea es el individualismo. El ser humano es egoísta y busca únicamente, salvo excepciones, su propio gozo y su propia tranquilidad. La sociedad de consumo le conduce a consumir las relaciones con los demás, proliferan los encuentros de usar y tirar. Sin embargo somos incapaces de expulsar de nuestras mentes los antiguos fantasmas adquiridos generación tras generación: amor, pareja, familia…sexo. Necesitamos el sexo y confundimos sexo y amor, sexo y pareja, sexo y familia.
En la soledad de su habitación, en el pozo de su imaginación, un hombre busca el contacto que le defina, que reafirme su condición y le libere de su ostracismo. Necesita de ELLA, ese otro que nos completa y nos hace ser uno y único. Hombre y mujer, ÉL y ELLA, se lanzan a la lucha de los cuerpos sobre el cuadrilatero de la nostalgia. Sus armas: las palabras, afiliadas e hirientes. Su táctica: la crudeza, el humor, la carnalidad del verbo. Ambos nos envuelven en una suerte de ritual mágico, extemporáneo, teñido de filosofía y de una dialéctica mundana y agresiva de la que son incapaces de huir, como un hamster que ejercita el corazón y los músculos en su absurda rueda sin final ni principio.
PERFORMANCE reflexiona sobre todo esto y convoca al público a disfrutar del juego. Un teatro incómodo para disfrutar cómodamente en la butaca. Un actor, una actriz y…parole, parole, parole…